Lactancia en público


Los problemas para amamantar a un bebé se encuentran normalmente en la cabeza de la madre: dudas sobre si tendrá suficiente leche, si estará malcriando a su bebé, y el qué va a pensar la gente si la ven sacar el pecho en público. También están los embrollos mentales del padre, la suegra, la abuelita etc. etc. Al final son sólo eso: pensamientos.La realidad la dirá tu bebé: algunos bebés están tranquilos bajo una tibia mantita, otros odian que les tapen la cara, algunos necesitan un ambiente tranquilo sin distractores para concentrarse y comer y otros lo hacen felices mientras ven pasar el desfile del carnaval.

Mi experiencia empezó escondida en mi casa. Soy de naturaleza pudorosa y reservada, amamantaba en el auto antes y después de salir, e incluso utilicé los baños para que nadie me viera.  Ahora con mi tercera hija las cosas son muy diferentes,pues después de un poco más de cinco años de lactancia casi ininterrumpida con tres personitas muy distintas me doy cuenta de cuán poco le importamos a los demás:después de alimentar a mis bebés en practicamente todos los sitios de interés en mi ciudad, nunca nadie me ha dicho nada, simplemente ni me miran, claro que procuro buscar una banca reservada cuando estoy en una plaza comercial o  voltearme hacia la pared cuando estoy en un restaurante, con un bebé inquieto lo ideal son los probadores de las tiendas departamentales, (proporcionan un espacio cerrado, con aire acondicionado, musica ambiental y una silla) y al menos a mi nunca me han negado la entrada, todo lo contrario siempre me trataron con deferencia y amabilidad.

Una nueva madre se siente un poco como un adolescente, alguien que trata de formar su propia identidad pero tiene mucho miedo de lo que piensen o digan los demás y hace todo lo posible por encajar, cuando en realidad casi nadie se fija o le hace caso al incipiente grano que tiene junto a la ceja izquierda. De igual manera la pareja de nuevos padres busca hacer lo mejor posible para ellos y su bebé pero le temen a la no-aceptación, a la burla y a estar equivocados.

Pero no hay mayor recompensa que la que otorga una lactancia exclusiva, por más dificil que sea en un principio, por más obstáculos (reales o  imaginarios) que se presenten, al final la recompensa será innegable, un bebé mucho más sano que la mayoría, un vínculo madre-hijo inigualable y un padre-esposo orgulloso de su mujer y de sus instintos. Hay pocas cosas tan placenteras como ver que las caras de reprobacíon  de las vecinas amargadas o pediatras ignorantes se van transformando en incredulidad y después en admiración cuando comprueban el magnífico desarrollo de un bebé con lactancia exclusiva.

Ahora me indigna la simple idea  de amamantar a mi pequeña en el baño ¿acaso a ustedes les gustaría comer ahí? Sin embargo sigue siendo mucho mejor para el bebé darle el pecho en el baño que un biberón en la sala

Al final cada quien hace lo mejor que puede y si en el camino encontramos la fortaleza de convicciones, la tranquilidad y confianza o el desempacho necesario para amamantar en cualquier lugar y circunstancia como debiera ser nuestra naturaleza ¿qué mejor?

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s