MI hija y su violín

 

¿Puede encontrarse una historia más absurda que dos adultos comprando un caro instrumento (que a ninguno de los dos les gusta) para una niña de 6 años? Pues resulta ser más común de lo que yo creí.

A  mi amada hija mayor le gusta el violín, le gusta desde los tres años y pide aprender desde entonces, aun no sé de dónde sacó ese gusto porque entre todos los instrumentos es el último que yo elegiría y no conozco a nadie que lo toque.

Después de tres años de insistir sobre el tema su padre y yo consideramos que era hora de tomarlo en serio asi que nos ven encargando un violín de ¼ (si, ¡los violines vienen con medida!) y dando de vueltas como trompos para llevar a la pequeña a sus lecciones de  música.

¿A dónde nos llevará esto?

No lo se, el violín es un instrumento difícil y mi hija no es una niña genio, si quiere aprender tendrá que ponerle mucho esfuerzo. Por lo pronto está feliz, le encantan sus lecciones, a mi me encanta su escuela y ahora su hermanita, mi hija mediana quiere tocar el piano y cantar ópera.

Y ¡sorpresa! Ahora me gusta el violín, si, aunque yo misma no lo creo a veces, que sonidos tan hermosos y cuantas posibilidades tiene ese instrumento además de ser fácil de guardar y transportar. Ahora recuerdo mi risa nerviosa cuando salí de la tienda con ese horroroso y chillón violín que sería la causa de mi tortura diaria y ahora estoy tan feliz y agradecida de que haya llegado a nuestra vida. Mis amadas hijas, cuanto vienen a enseñarme. Ahora no sé que voy a hacer con el piano que quiere mi otra hija pero seguro que llegado el momento me encantará.

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¿Reciclar o reutilizar?

Probablemente como yo, habrán visto que nuestra basura cuidadosamente separada en orgánico e inorgánico acaban en el mismo camión recolector de basura, es algo que daría risa si no fuera tan triste, las opciones reales de reciclar en cualquier ciudad mexicana son bastante pocas, sin embargo hay algo que está al alcance de nuestra mano: “reutilizar” .

Podemos darle un segundo o hasta tercer uso a muchas de las cosas “desechables” que compramos. Podemos hacer macetas con las botellas de refrescos cortadas a la mitad, podemos usar los domos de pasteles como fruteros, podemos heredar o intercambiar la ropa que le va dejando de quedar a nuestro hijos, y tantas cosas como nuestra imaginación alcance.

Les dejo estas fotitos de una de las actividades favoritas de mi hijas: decorar las cajas con las que empaquetan las compras en algunos supermercados, son ideales para las acuarelas pues absorben muy bien el agua y tienen superficies generosas. Estas cajitas decoradas se convierten en cunas, barcos, computadoras, cascos y cualquier cosa que se pueden imaginar, al final del día pueden servir para la ropa sucia, estanes  para los libros, sacar la basura y muchísimos etcéteras

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El hombre

En los tiempos antiguos de los inicios del ser humano en la tierra, en la época en que los animales y las plantas se comunicaban con el hombre y el hombre aun podía hablar con Dios, sucedió que un varón amoroso y bueno miró a su esposa embarazada, y luego observó a las demás mujeres de la aldea amamantando a sus pequeños y mientras iba caminando y mirando todo ese amor, se llenó de indignación y secreta envidía, se pasaba los días enojado mirando el creciente vientre de la feliz mujer con la que vivia y aunque sabía que en ella crecía el fruto de su amor no podía dejar de preguntarse en qué podía ayudar, o qué es lo que tendría mal, porqué Dios no lo había elegido a él, definitivamente el más fuerte de los dos y el más valiente y apto para defender un bebé, ¿porqué su fuerza no servía para llevar una criatura y porqué tenía pechos inservibles para alimentar a sus hijos?.

Y así cuando el milagro de la vida culminó en el alumbramiento de su bebé en la penumbra complice del interior de su cabaña, entre ritos y cantos de las viejas mujeres conocedoras de todos los secretos. El hombre se sintió aún más insultado e inservible, en el colmo de su ira se internó en el bosque y con su arco certero cargado de rabia le disparó al sol, a las aves que volaban en lo alto de las cordilleras a las fieras con dientes capaces de perforar y hacer trizas los huesos y siguió su camino alimentandose de frutos del bosque y agua salvaje de montaña. Clamaba a Dios preguntando ¿qué tiene la mujer? ¿qué es lo que me falta?

Poco a poco su ira se fue calmando y empezó a preocuparse por su mujer y su hijo. Entonces su Dios le habló: le dijo “insensato, ¿acaso crees que me equivoco? cada cosa tiene su lugar y su labor en mi creación, regresa por donde has venido” el hombre se dio cuenta de lo importante que era para su familia, que sin él no sobrevivirían, que debían de estar muy solos y desvalidos sin nadie que velara por ellos, su mujer recien parida no podría salir a cazar, ni siquiera podría ir por agua y las mujeres de la comunidad tenían muchas otras cosas de que ocuparse, sus propias necesidades.

Los más pronto que pudo regresó a su aldea, con hilos de palma tejío una hamaca y la llenó de frutas y de animales buenos para comer, Se acercó a su casa con el corazón palpitante, deseaba abrazar a su esposa y cargar a su hijo, oler su piel y mirarse en sus ojos. Cuando llegó sintió por fin la calma, el amor y la esperanza. Sabía que estaba en su lugar.

Su mujer lo miró con los ojos transparentes de quien ama, tomó el bebé y lo colocó en la hamaca de palma que traía el hombre, “estoy cansada” le dijo y el hombre entendió y salió con su hijo a recibir las felicitaciones de los demás hombres de la aldea, a ocupar su lugar en el consejo en el que sólo los padres ingresaban y caminó desde entonces con la cabeza erguida y siempre que su hijo despertaba lo llevaba en brazos, y cuando dormía se lo ataba con la hamaca y cuando el bebé creció le enseñó a cazar, a nadar y a recolectar las mejores plantas y frutas, a pensar y reflexionar.

Y es así que entendió lo que era ser un padre, y con su bebé atado al cuerpo supo lo que sentía su mujer al estar embarazada, lo que se sentía ser madre, o casi.

“El placer de llevarte Cerquita Mío” es un carnaval de Blogs iniciado por Cerquita Mío, para celebrar la Semana Internacional de la crianza en brazos 2012 y dar a conocer lo maravilloso de llevar pegaditos nuestros hijos siempre cerquita nuestro…

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La comunidad de las mujeres

Resulta difícil a veces (o casi siempre) empezar algo nuevo, existen dudas, comodidad que no queremos dejar, inercia que nos lleva por donde siempre hemos ido…y luego cuando te decides, cuando por fin te das el tiempo pueden suceder cosas asombrosas: puede ser que encuentres una profunda fuente de conocimiento, referencias más claras para delimitar tus días, una vocación distinta a la que te llevó a ese lugar o la confirmación de que encontraste tu verdadera vocación.

Es volver a casa, al lugar donde pertenecemos todos y si eres mujer integrarte a la comunidad de las madres, a las que pueden parir su propio futuro, así sea el del día de mañana o el que definirá el resto de su vida.

Si eres tan afortunada para encontrarte con esa riqueza nútrete con todo lo que encuentres, no temas pedir lo que necesites ni dar todo lo que tengas, déjate llevar con humildad y confianza, no dudes que encontrarás otras mujeres que ayudarán a cuidar tus hijos y algunas madres para cuidarte a ti.

Cuando estés en la comunidad de las madres, lo sentirás dentro de tu alma, sabrás que estás con tus hermanas, con tus madres, tus hijas y tus abuelas. Cuando estés en la comunidad de las madres cada una extraerá del inconsciente común exactamente lo que necesite así que alimçentate todo lo que puedas y guarda algo en tus alforjas, porque necesitarás todo tu energía cuando estés lejos, cuando tengas que enfrentar de nuevo el mundo “real” y compartir todo lo que recibiste, para resistir hasta la próxima vez, porque ahora que conoces el secreto no pasarás demasiado tiempo perdida en la distancia.

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Lactancia en público


Los problemas para amamantar a un bebé se encuentran normalmente en la cabeza de la madre: dudas sobre si tendrá suficiente leche, si estará malcriando a su bebé, y el qué va a pensar la gente si la ven sacar el pecho en público. También están los embrollos mentales del padre, la suegra, la abuelita etc. etc. Al final son sólo eso: pensamientos.La realidad la dirá tu bebé: algunos bebés están tranquilos bajo una tibia mantita, otros odian que les tapen la cara, algunos necesitan un ambiente tranquilo sin distractores para concentrarse y comer y otros lo hacen felices mientras ven pasar el desfile del carnaval.

Mi experiencia empezó escondida en mi casa. Soy de naturaleza pudorosa y reservada, amamantaba en el auto antes y después de salir, e incluso utilicé los baños para que nadie me viera.  Ahora con mi tercera hija las cosas son muy diferentes,pues después de un poco más de cinco años de lactancia casi ininterrumpida con tres personitas muy distintas me doy cuenta de cuán poco le importamos a los demás:después de alimentar a mis bebés en practicamente todos los sitios de interés en mi ciudad, nunca nadie me ha dicho nada, simplemente ni me miran, claro que procuro buscar una banca reservada cuando estoy en una plaza comercial o  voltearme hacia la pared cuando estoy en un restaurante, con un bebé inquieto lo ideal son los probadores de las tiendas departamentales, (proporcionan un espacio cerrado, con aire acondicionado, musica ambiental y una silla) y al menos a mi nunca me han negado la entrada, todo lo contrario siempre me trataron con deferencia y amabilidad.

Una nueva madre se siente un poco como un adolescente, alguien que trata de formar su propia identidad pero tiene mucho miedo de lo que piensen o digan los demás y hace todo lo posible por encajar, cuando en realidad casi nadie se fija o le hace caso al incipiente grano que tiene junto a la ceja izquierda. De igual manera la pareja de nuevos padres busca hacer lo mejor posible para ellos y su bebé pero le temen a la no-aceptación, a la burla y a estar equivocados.

Pero no hay mayor recompensa que la que otorga una lactancia exclusiva, por más dificil que sea en un principio, por más obstáculos (reales o  imaginarios) que se presenten, al final la recompensa será innegable, un bebé mucho más sano que la mayoría, un vínculo madre-hijo inigualable y un padre-esposo orgulloso de su mujer y de sus instintos. Hay pocas cosas tan placenteras como ver que las caras de reprobacíon  de las vecinas amargadas o pediatras ignorantes se van transformando en incredulidad y después en admiración cuando comprueban el magnífico desarrollo de un bebé con lactancia exclusiva.

Ahora me indigna la simple idea  de amamantar a mi pequeña en el baño ¿acaso a ustedes les gustaría comer ahí? Sin embargo sigue siendo mucho mejor para el bebé darle el pecho en el baño que un biberón en la sala

Al final cada quien hace lo mejor que puede y si en el camino encontramos la fortaleza de convicciones, la tranquilidad y confianza o el desempacho necesario para amamantar en cualquier lugar y circunstancia como debiera ser nuestra naturaleza ¿qué mejor?

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Somos mente, espíritu y cuerpo

En el reciente festival de fin de curso en el colegio de mi hija se presentaron varios números artísticos, entre ellos el de unas chicas de secundaria de unos 13 o 14 años que ejecutaron una tabla rítmica, en la que tristemente se evidenció que no habían practicado lo suficiente y que les daba mucha pena su cuerpo pero sobre todo que carecían completamente de condición física. ¿cómo es que unas personas tan jovenes están en ese estado de abandono? más de la mitad con sobrepeso, unas pocas muy flacas y las otras sin suficiente cordinación ni tono muscular.

Cavilando sobre esto me di cuenta que aunque  muchísimos de los niños de preescolar o primeros años de primaria van a clases de futbol, taekwondo, natación o ballet, la mayoría lo abandonan a los pocos años, ya sea por el costo o la dificultad de cumplir con los compromisos que conlleva involucrarse formalmente en esas actividades, o también porque se va dando prioridad a clases de inglés o regularización de materias, catecismo etc. Y claro, uno de los principales motivos del sedentarismo de los niños se halla en el ejemplo de los padres, no extraña que México tenga el tercer lugar mundial en obesidad y el primer en consumo de refrescos y horas diarias frente a la televisión.

Hace no muchos años los niños pasaban la tarde jugando y trepando a los árboles y albarradas, comiendo ciruelas y mangos o explorando en sus bicis, ahora ven tele o se hipnotizan en los videojuegos comiendo frituras y dulces. Antes la dieta mexicana aportaba unas 2,000 calorias por día, ahora pasa las 3500, antes la gente caminaba para ir a la escuela, la iglesia o el cine y organizaba tertulias y concursos de baile en el patio de la casa, ahora vamos en coche o en bus al bar a consumir calorías mientras vemos videos en una pantalla gigante.

¿Qué nos toca como padres que vemos esta realidad pero no queremos un futuro de obesidad, sedentarismo y enfermedades para nuestros hijos?

Lo primero, creo, es recuperar nuestra propia condición física y al mismo tiempo apagar la televisión (y la computadora) asaltar los parques, caminar y jugar pelota con nuestros hijos, preparar en familia agua de limón, dedicar los fines de semana, TODOS los fines de semana a excursiones fuera de la ciudad, picnic de comidas saludables no procesadas, campamentos aunque sea en el patio de la casa y concursos dinámicos, antes de que sea demasiado tarde y tengamos niños obesos, apáticos y negativos o adultos enfermos y consumistas.

Abandonar las plazas comerciales, los King, Mac y puestos de cochinita del domingo, dar el ejemplo, dar nuestro tiempo, involucrarnos en actividades alternativas que propicien el movimiento del cuerpo y de la mente de toda la familia.

Tirarnos de cabeza, quemar nuestras naves, vender la televisión, dejar de comprar cereal enfrentarnos a lo que más nos cueste o cambiar pequeñas cosas, HACER ALGO, lo que sea, por nuestro propio bien  y el de nuestros hijos.

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Trucos y trastos

Hubo hace mucho tiempo una época feliz es la que los dulces 100% azúcar refinada y las papitas fritas aun no existían; cuando comer una fruta era un postre delicioso para los niños y los adultos se regalaban frascos de miel en ocasiones especiales.

Pero ahora las madres nos las vemos cada vez más dificil para alejar a nuestros hijos de las bombas de azúcar y grasa que se encuentran en todas las tiendas de la esquina y que se regalan por montones en las fiestas, o como premio por cualquier logro o consuelo por cualquier fracaso.

Como adicta a los postres y madre de una niña super-melindrosa de tres años, me he dado a la tarea de “enriquecer” la comida: hay cambios muy simples como usar espagueti integral en lugar del refinado, o mezclar la salsa catsup con puré de tomate hecho en casa al 50-50 y el básico de SOLO agua entre comidas y SOLO agua con las comidas, licuar el frijol con algo de chayote y calabaza, cebolla y epazote y claro, eliminar el cereal del desayuno para niños que es en realidad azucar-con-chocolate-con-malvaviscos y mucha pintura; y otras pequeñas tretas por el estilo.

Pero si a ustedes les gusta cocinar, también pueden preparar pizzas de masa enriquecida con avena, salsa casera y queso de calidad o pastel de chocolate con verduras o galletas de chispas de chocolate amargo endulzadas con puré de manzana y zanahoria y prácticamente cualquier receta puede ser enriquecida cambiando un 20% del harina refinada por avena, salvado, amaranto etc. incluso la masa de maiz que usamos mucho en México para tamales o empanadas.

Algunos puristas opinan que los niños deben acostumbrarse a los sabores reales de los alimentos desde pequeños y que no debemos “disfrazarlos” y muchas madres ocupadas dirán que no tienen tiempo de cocinar o simplemente que no saben.

Pero yo les digo que cualquier esfuerzo por mínimo que sea que podamos hacer vale la pena, que nuestros hijos valen los trastes sucios que se acumulan despues de una tarde de repostería y que si no saben cocinar compren harina preparada de Betty Crocker y a la receta le agregen un frasco de verduras de gerber y un poco de avena: el resultado es un pan igual o más rico en sabor pero mucho más nutritivo que cualquiera que puedan comprar y lleno del amor que solo mamá (o papá) le pueden dar.

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